Testimonios

“Limpié bien mi placar y me di cuenta que tenía seis remeras que no usaba más. Las puse en una bolsa y las regalé en la parroquia de mi barrio. Al mes, vino mi cumpleaños y, con gran sorpresa, recibí remeras de varios amigos, como regalo. En total fueron seis!!!”
Diego, Odontólogo.


“Ana, te comento mis experiencias con los seminarios:
El primero de Prosperidad me cambió la perspectiva de cómo llegar a las cosas que deseo obtener. Se me cumplió el 90 % y, te comento, que tenía un lugar donde yo jamás había pensado estar. Fue cuando un día mi primo me invitó a ir de vacaciones a la villa FUTALAUFQUE, un lugar maravilloso y caro. Siendo mi situación económica muy magra, no lo podría afrontar: él me pagó todo, por lo cual le estoy muy agradecido. Al regresar de las vacaciones, miré el mapa y tenía la foto, sacada de una revista, de un lugar con las mismas características, el mismo paisaje, etcétera.
El que hice este año me está dando también muy buenos resultados deportivamente, y gano más dinero de lo que esperaba. Las cosas me resultan más fáciles de conseguir, y noto mucha fluidez con el dinero: va y viene.
Salimos campeones de un torneo patagónico de básquet femenino y tengo un equipo de mayores, con chicos de veinticinco a cuarenta años, que jamás creí que podría manejar; y eso no es nada, ganamos todos los partidos este año.
Tengo una mensajería en la cual gano para los gastos de teléfono e Internet, y vendo conjuntos deportivos, y me está yendo bien.
Gracias por conocerte.”

(Claudio, entrenador de básquet)


“Hola, Ana, te comento que, para mí, los seminarios de Prosperidad y Abundancia siempre fueron positivos, y lo son en la actualidad, porque con ellos (creo que tomé cinco o seis) aprendí a agradecer, a sentir merecimiento, a valorar lo que tengo.
”Con los Mapas del Tesoro me han pasado cosas increíbles, como poner la imagen de un barco, y cuando fui a hacer un crucero a Bahamas había una imagen muy parecida, que era de fondo, para que los pasajeros se sacaran la foto. Poner un reloj, y que, para mi cumpleaños, me regalaran uno igual; la imagen de una playa y resultó igual a la que visité en Brasil después de un año de haber hecho el mapa. También el auto que quería, la fiesta de mi cumpleaños, mi casa, el televisor. El último mapa que hice se me cumplió, hasta ahora, yo diría que en un 90 %.
Lo que siento después de haber hecho varios seminarios de Prosperidad y Abundancia es que, a medida que yo me fui abriendo, que fui confiando, la energía fue otra y por eso estos resultados tan positivos, que en los primeros no logré.
¡Ah! también a través de estos seminarios pude empezar a disfrutar de otros placeres que no son precisamente el té de menta... Jajajajajaa.
[Esta persona había puesto en la lista del placer, el té de menta, con lo cuál causó mucha gracia.]
”Otra cosa que siempre recuerdo y la hago mentalmente es la afirmación de la Abundancia Divina.
Bueno, Ana, seguramente se me escapan cosas para decirte ahora, porque fueron muy ricos para mí estos seminarios. Te mando un gran abrazo, siempre te tengo presente, Graciassssssssssssss. Éxitos mil, para vos y tu nuevo libro. Besosssssssss.”

(Leda,empresaria)


“Creo que cada uno de los ejercicios de la Guía de Prosperidad y Abundancia fue de gran aprendizaje para mi vida.
Me hizo entender que las creencias familiares y culturales pueden modificarse, que los mandatos suelen ser muy pesados y nos llevan inevitablemente a la infelicidad, y que uno puede cambiarlos por creencias nuevas. Así comencé la difícil pero maravillosa tarea de modificar mi vida, mis pensamientos, mis deseos, mi conducta y a ponerme metas claras.
Otro paso importante fue el descubrir, a través de una visualización guiada por Ana, cómo al dinero y la abundancia en mi familia, a pesar de disfrutarlos, no se los reconocía como valor. Yo no podía, hasta ese momento del seminario, decir que el dinero me importaba, era como que estaba mal visto o que no debía incluirse dentro de la escala de valores mi vida.
Como dice Ana, de este seminario me llevé muchos ‘regalos’ para ir desenvolviendo y trabajando durante el año.
Por último, la construcción del Mapa me hizo ver lo poco que pedía y cómo me conformaba con migajas. Tuve que rehacerlo, dejando de lado prejuicios familiares y conectándome con mis reales necesidades y deseos. Resultado: aumentó mi trabajo, recibí antes del mes la bicicleta que deseaba, viajé por muchos lugares acompañada o sola; luché por conseguir lo que me correspondía de pago y lo obtuve.
¡¡¡GRACIAS ANA!!!, una vez más por ayudarme a ver, a cambiar y a renovar las creencias.
Respecto del juego del dinero, fue allí donde me di cuenta cómo engañaba y mi trampa de esconder, descubrí las ventajas de ser pobre ya que muchos se apiadan y la víctima los puede.
También fue fuerte quedarme sin nada una vez, darme cuenta de cómo daba por seducción todo el tiempo, así como cuán poco cuidado tenía con lo que había ganado con esfuerzo... cuán poco valoraba mi trabajo y mi sudor.
Es un ejercicio al que le tengo miedo, ya que te destapa hasta aquello de lo que no quieres enterarte. En medio del desastre de compra y venta, de careteadas y seducción, se produce un descontrol que me saca y me deja en pelotas... es bravo.
Cuando tomé mi primer seminario de Prosperidad, estaba perdido completamente, como en otras áreas de mi vida, recuerdo todos los mandatos y modelos familiares que tenía respecto del dinero: como el descuido permanente, el derroche, la timba, lo sucio, el dinero mal habido, etc., y lo más importante, cómo estaba yo antes de comenzar con los seminarios de Prosperidad:
Recuerdo claramente que vivía en una pensión del Once, con tres personas más que ni conocía; en mi trabajo metía la mano en la lata creyendo que tomaba lo que no me daban y merecía (sembraba mierda) y lo que obtenía era una enorme culpa y más miseria (cosechaba caca).
Ganaba $ 400 en negro por nueve a diez horas de trabajo; apenas me alcanzaba para vivir y no tenía nada de las cosas que había en mi casa de la niñez (TV, video, cama, muebles, heladera, etc.). Además, sólo llevaba un año limpio de mi adicción a las drogas (ahora llevo seis años).
Después del seminario: Estaba estudiando teatro en aquel momento y me presenté en un casting, ¡y me eligieron! Trabaje así cobrando $ 800 por sólo un día de trabajo a la semana, ¡durante dos años! O sea que ganaba $1200, ya que arreglé en la empresa no trabajar un día a la semana. Obviamente, cambié mi conducta ciento ochenta grados.
Además, pude alquilar un departamento en Palermo Viejo, muy lindo, comprarme ropa que me gustaba, pagar el grupo de crecimiento y sentirme bien, salir, hacerme un book con un muy buen fotógrafo, gimnasio, etcétera.
Fue fantástico, ahora sigo tomando seminarios y logrando cosas que pongo en mi mapa, por ejemplo:
- Llegué a $ 1500 por mes durante un año.
- Tuve mi departamento para mí solo.
- Me compré una cama de dos plazas, tipo futón, como me gusta.
- Viajé a muchos lugares del país (Iguazú, Mendoza, San Luis, Salta, Jujuy, etc.). Recuerdo que yo decía que quería hacer algo que me permitiera viajar constantemente a lugares bellos, ya que es para mí un placer máximo, y lo logré porque la empresa en la que trabajaba, poco a poco, fue dedicándose al turismo, y no al convencional sino al de aventura, ¡¡el mejor!!
Un día puse un equipo de música en el mapa y al mes siguiente me regalaron uno y no uno truchito, sino un JVC.
Con las mujeres también funciona, aunque uno debe tener cuidado con lo que pide, pues se te puede dar.
”Estudié inglés durante un año y medio, pagado por la empresa.
Estoy estudiando en la facultad, en tercer año de Marketing.
En estos momentos gano 3.000.- pesos, he viajado a China, Alemania, España, Inglaterra y Francia.
La verdad es que la lista puede seguir ya que logros, en estos siete años, he tenido muchos. Creo que lo más importante que descubrí en los seminarios es cómo un cambio de actitud, un pensamiento positivo, o simplemente una afirmación escrita varias veces en un papel, pueden cambiarme la vida. El seminario para mí fue encontrar un cofre lleno de tesoros = herramientas. ¡¡¡GRACIAS ANAAAAAA !!!”
(Matias,empleado de turismo y Estudiante de Marketing) )


“Hola Ana, en primer lugar, disculpas por no contestar rápido, quería revisar mis cuadernos de los seminarios que, por supuesto, postergué y fui mezquina a tu necesidad...
¡Wow! Me acuerdo de mi primer seminario de Prosperidad y Abundancia, creo que fue uno de los más fuertes para mí, por no decir el más fuerte... lo hice un 20 de junio, y el 22 me separé. Me quedaron picando las preguntas: ¿Qué tenés? ¿Te gusta lo que tenés? ¿Hasta cuándo lo querés tener? Esto relacionado con: Si no limpias la energía negativa, lo que no te sirve en tu casa, no llega lo nuevo...
También allí descubrí el poder de la víctima, en la situación que tuve con Silvina que, a su vez, era la misma que vivía con mi ex marido en casa.
Mis creencias: nací para trabajar y ganar el pan con el sudor de mi frente, todo lo que tengo tiene que ser por el esfuerzo de mi trabajo, con un simple trabajo no puedo hacer tanto dinero, porque el que trabaja honestamente nunca será rico.
Mi idea sobre el dinero: quería creer que era un simple papel, no darle importancia.
Aprendí a hacer limpieza en mi casa, sacar la ropa que no usaba hacía más de un año, limpiar papeles, etc. Esto lo sigo haciendo hasta el día de hoy.
Una de mis visualizaciones fue: la casa del dinero era chiquita (ohhh), tipo campanario, que flotaba en el agua donde había juncos, era marrón oscuro (color que no me gusta). El lugar donde estaba el tesoro era la popa de un barco con mucho vidrio, el tesoro estaba afuera, había mesas con candelabros de oro, velas prendidas. Lo que me llevé fueron cinco o seis candelabros. Afuera había un pájaro, el que me recibió, y me despidió diciendo: “Eso es tuyo, cuídalo”.
En el primer seminario de Prosperidad, el que me recibía era: ¡TERMINATOR! Me acuerdo que mi hijo, tiempo después, me dibujó lo mismo (aahh)...
Ahora, ya he viajado dos veces a Italia, he tomado cursos de perfeccionamiento en mi profesión. Amplié mi peluquería e instalé una escuela para formar profesionales.
Quiero decirte que te agradezco de todo corazón todo lo aprendido con vos... ¡¡¡Graciasssssssssssssssssss Ana!!!
Con respecto al mapa, se me cumplió el 80 %... Cuando escribí mis metas cambié la palabra comprar por tener, porque siempre tengo que comprarme yo las cosas. También me pueden llegar, y así fue: tengo la computadora y el equipo (mapa) que me regaló mi madre, CDs que me regalaron y tantas cosas más que me fueron llegando sin comprar. Sabés que cuando hice el mapa puse unas figuras de perros y gatos que tenían corazones y flores, y después llegó la perra; me di cuenta de eso más tarde, y entonces pensé en aquello que dijiste una vez: ‘Hay que pedir, pero con detalles, sabiendo qué hacer después con lo que se pide, hacerse cargo’ (ahora no sé qué hacer con la perra, estoy buscándole lugar).
Cosas que logré: tener aspiradora, computadora, equipo, cds, valija, hacer la exposición, aprender tango, teatro, danza, otro teléfono, hacer mi jardín, pintar mi casa, marketing del negocio (propaganda por radio), CARTELLLLLLLL para la peluquería, que me daba pudor colocar; ocuparme de mí: chequeo, dentista, limpieza de cutis, meditación, amor, contacto, mejor relación con mis hijos.
Una anécdota: cuando salí de mi primer seminario de Prosperidad, al otro día, llamé al arquitecto, que me había remodelado la peluquería, y estaba feliz con ella. Jamás le había agradecido su creatividad y lo bien que había quedado, sino que mi exigencia veía sólo lo que faltaba, entonces le dije: “Sólo llamaba para agradecerte el trabajo fantástico que hiciste en mi salón, nunca te agradecí y realmente me siento muy feliz trabajando así”. Después de su saludo: “¿Qué pasa, ahora... Stella?” No lo podía creer, quedó mudo y me dijo: “Gracias, no sabés lo bien que me hacés en este momento que estoy haciendo trabajos complicados y nadie agradece el esfuerzo y la dedicación que yo y mi equipo estamos poniendo; la verdad, no lo esperaba”. Allí sentí, una vez más, la felicidad de dar, porque a mí se me infló el corazón, con esta pequeñez.
Otra cosa importante: descubrir mi omnipotencia detrás de la vergüenza que me daba vender, ofrecer los productos; ni hablar de mi escasez y mezquindad.
Un beso, Ana, y suerte con tu nuevo libro. Me encantó que me hayas pedido colaborar para tu proyecto y, demás está decirte, refresqué tantas cosas que me ponen también pilas... Gracias por tu propuesta, fue muy bueno anoche para mí.”

(Stella, peluquera)


“Cuando tomé el primero, creo que no me daba mucha cuenta acerca de qué se trataba esto... para mí, la prosperidad era una cosa de suerte, o de esfuerzo y algo de suerte. Yo, suerte, muy poca, y esfuerzo, también poco. Pese a todo me va bien, soy una persona inteligente... ¿¿¿Para qué un seminario de Prosperidad???
Lo más impactante fue descubrir cuán egoísta soy, cuántas cosas acumulo, guardo, retengo y no comparto. Y lo peor, tampoco las disfruto. Lo vi claramente en el ejercicio de limpiar los cajones, el placard, la mesita de luz; tantas cosas guardadas que no uso, y que no me dejan espacio para las nuevas. Y con los sentimientos, ¿pasará lo mismo?
Y si, resultó. Luego de la limpieza, me sentí más liviana, más alegre, y abierta a posibilidades. Empecé a pensar de forma diferente. Existían otras maneras de ver y cuánto mejores que la que yo tenía.
Puse en práctica no quejarme en mi trabajo y el resultado fue bueno: a los pocos meses me asignaron otras tareas, y un grupo nuevo de gente y, por supuesto, con un aumento de sueldo (un 30 %). Con mis refunfuños permanentes anteriores, hubiera sido difícil. Y agradecí por ell.
”En mi Mapa, entre otras cosas, puse viajes, al Caribe (fui), a Nueva York (fui), a Machu Pichu (fui), puse viajes por trabajo y fui a España y a Hungría...
También coloqué cosas que quería renovar, como el televisor y la heladera... Y lo principal es que logré cambiar mi actitud... ya tengo televisor nuevo, grande y hermoso, y regalé el pequeño, y con ello hice un poquito más feliz a alguien.”
(Susana, Lic. en Economía)


“Ana, palabras más o menos, aquí van las mías:
Transitaba por un momento bastante difícil y sin demasiada ilusión; fui a ese seminario, que era el único que no había tomado, a regañadientes; creyendo que yo no necesitaba hablar de dinero, como si la Prosperidad y la Abundancia fueran sólo eso. Y ni hablar de rematar el día haciendo una suerte de pegatina alocada de deseos casi utópicos. Desde ya que me enganché con la idea y le puse mucha garra y conexión al Mapa. Y allí fueron, uno a uno, mis anhelos acomodados. Puse amor, pasión, acercarme a mi hijo y poder compartir con él más cosas. Deseos de viajar, conocer la nieve, una casa con hogar de leña, aprender a pintar, a usar la computadora, a jugar al golf; incluí algunos deseos por demás difíciles en ese entonces, como que Boca saliera campeón, (luego de casi nueve años sin títulos y de haber sumado frustración continuada, jurando, y no cumpliendo, no volver a la cancha ni ver el partido por televisión).
El tiempo fue haciendo realidad cada uno de mis deseos, a saber:
Estoy en el momento afectivo que deseaba. Con mi hijo compartimos un montón de buenos momentos, además de vacaciones anuales en la nieve. Intentando profundizar y enriquecer cada vez más nuestro vínculo, aprendimos a esquiar juntos y vamos por la quinta temporada en la nieve. He comprado la casa soñada por mí y le he hecho construir un hogar de leña, de piedra y madera. He conocido lugares hermosos, me subí a muchos aviones, pinté varios cuadros, utilizo Internet. Y mi querido Boca Juniors, en este lapso, ganó tres campeonatos locales y dos copas Libertadores de América; y hasta fue campeón del mundo ganándole al Real Madrid. Les di a todas mis empleadas el seminario de Prosperidad.
Si bien mi trabajo y mis ingresos siguen viento en popa, aún me falta acrecentar mi parte próspera y abundante en otros terrenos que no tienen que ver con lo material. Creo que voy aceitando de a poco estos engranajes y, en cuanto esta rueda tome el envión que deseo, seré el hombre que quiero ser finalmente.
”Un gran abrazo y gracias por permitirme esta reflexión y, por supuesto, por semejantes logros.”

(Ricardo, médico)


“Buscando en los cuadernos viejos encontré las cosas que se me cumplieron del mapa: Viaje al Caribe, Cambio de casa .Computadora .Renovación de máquinas para trabajar. Cursos de perfeccionamiento .Dar clases particulares .Cosas para mi casa .Aumento de trabajo
Mis viejas creencias eran:
- Para tener algo hay que hacer sacrificios.
- Conformarse con lo que hay y no pedir.
- Que no es para mí ser exitosa y tener mucho dinero.
- No comentar lo que uno tiene o lo que gana, para que no lo envidien.
- Tener lo justo.
- Privarse de algo para guardar.
- Es peligroso tener mucho dinero.
- Cuesta ganarlo.

Comencé a estudiar astrología y me recibí, conseguí trabajo como docente para chicos hiperactivos, acrecenté en un ochenta por ciento mi cartera de clientes astrológicos, realicé viajes de trabajo al sur de la Argentina, viajé por placer a diferentes lugares de Brasil (Buzios, Bombas, Bombinhas, Guarujá, etc.), realicé modificaciones en mi casa para embellecerla, me regalaron la bicicleta que deseaba.
Antes del seminario era ama de casa, mantenida, y había dejado de ejercer mi rol docente. Ahora, trabajo en mi profesión, soy astróloga y me siento feliz de haberme reencontrado con mi lado productivo”.

(Victoria, Astróloga y docente)





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