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Creo que cada uno de los ejercicios de la Guía de Prosperidad y Abundancia fue de gran aprendizaje para mi vida. Me hizo entender que las creencias familiares y culturales pueden modificarse, que los mandatos suelen ser muy pesados y nos llevan inevitablemente a la infelicidad, y que uno puede cambiarlos por creencias nuevas. Así comencé la difícil pero maravillosa tarea de modificar mi vida, mis pensamientos, mis deseos, mi conducta y a ponerme metas claras. Otro paso importante fue el descubrir, a través de una visualización guiada por Ana, cómo al dinero y la abundancia en mi familia, a pesar de disfrutarlos, no se los reconocía como valor. Yo no podía, hasta ese momento del seminario, decir que el dinero me importaba, era como que estaba mal visto o que no debía incluirse dentro de la escala de valores mi vida. Como dice Ana, de este seminario me llevé muchos ‘regalos’ para ir desenvolviendo y trabajando durante el año. Por último, la construcción del Mapa me hizo ver lo poco que pedía y cómo me conformaba con migajas. Tuve que rehacerlo, dejando de lado prejuicios familiares y conectándome con mis reales necesidades y deseos. Resultado: aumentó mi trabajo, recibí antes del mes la bicicleta que deseaba, viajé por muchos lugares acompañada o sola; luché por conseguir lo que me correspondía de pago y lo obtuve. ¡¡¡GRACIAS ANA!!!, una vez más por ayudarme a ver, a cambiar y a renovar las creencias. Respecto del juego del dinero, fue allí donde me di cuenta cómo engañaba y mi trampa de esconder, descubrí las ventajas de ser pobre ya que muchos se apiadan y la víctima los puede. También fue fuerte quedarme sin nada una vez, darme cuenta de cómo daba por seducción todo el tiempo, así como cuán poco cuidado tenía con lo que había ganado con esfuerzo... cuán poco valoraba mi trabajo y mi sudor. Es un ejercicio al que le tengo miedo, ya que te destapa hasta aquello de lo que no quieres enterarte. En medio del desastre de compra y venta, de careteadas y seducción, se produce un descontrol que me saca y me deja en pelotas... es bravo. Cuando tomé mi primer seminario de Prosperidad, estaba perdido completamente, como en otras áreas de mi vida, recuerdo todos los mandatos y modelos familiares que tenía respecto del dinero: como el descuido permanente, el derroche, la timba, lo sucio, el dinero mal habido, etc., y lo más importante, cómo estaba yo antes de comenzar con los seminarios de Prosperidad: Recuerdo claramente que vivía en una pensión del Once, con tres personas más que ni conocía; en mi trabajo metía la mano en la lata creyendo que tomaba lo que no me daban y merecía (sembraba mierda) y lo que obtenía era una enorme culpa y más miseria (cosechaba caca). Ganaba $ 400 en negro por nueve a diez horas de trabajo; apenas me alcanzaba para vivir y no tenía nada de las cosas que había en mi casa de la niñez (TV, video, cama, muebles, heladera, etc.). Además, sólo llevaba un año limpio de mi adicción a las drogas (ahora llevo seis años). Después del seminario: Estaba estudiando teatro en aquel momento y me presenté en un casting, ¡y me eligieron! Trabaje así cobrando $ 800 por sólo un día de trabajo a la semana, ¡durante dos años! O sea que ganaba $1200, ya que arreglé en la empresa no trabajar un día a la semana. Obviamente, cambié mi conducta ciento ochenta grados. Además, pude alquilar un departamento en Palermo Viejo, muy lindo, comprarme ropa que me gustaba, pagar el grupo de crecimiento y sentirme bien, salir, hacerme un book con un muy buen fotógrafo, gimnasio, etcétera. Fue fantástico, ahora sigo tomando seminarios y logrando cosas que pongo en mi mapa, por ejemplo: - Llegué a $ 1500 por mes durante un año. - Tuve mi departamento para mí solo. - Me compré una cama de dos plazas, tipo futón, como me gusta. - Viajé a muchos lugares del país (Iguazú, Mendoza, San Luis, Salta, Jujuy, etc.). Recuerdo que yo decía que quería hacer algo que me permitiera viajar constantemente a lugares bellos, ya que es para mí un placer máximo, y lo logré porque la empresa en la que trabajaba, poco a poco, fue dedicándose al turismo, y no al convencional sino al de aventura, ¡¡el mejor!! Un día puse un equipo de música en el mapa y al mes siguiente me regalaron uno y no uno truchito, sino un JVC. Con las mujeres también funciona, aunque uno debe tener cuidado con lo que pide, pues se te puede dar. ”Estudié inglés durante un año y medio, pagado por la empresa. Estoy estudiando en la facultad, en tercer año de Marketing. En estos momentos gano 3.000.- pesos, he viajado a China, Alemania, España, Inglaterra y Francia. La verdad es que la lista puede seguir ya que logros, en estos siete años, he tenido muchos. Creo que lo más importante que descubrí en los seminarios es cómo un cambio de actitud, un pensamiento positivo, o simplemente una afirmación escrita varias veces en un papel, pueden cambiarme la vida. El seminario para mí fue encontrar un cofre lleno de tesoros = herramientas. ¡¡¡GRACIAS ANAAAAAA !!!” (Matias,empleado de turismo y Estudiante de Marketing) ) |
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